
Si tienes una imagen delante, es más fácil que la imaginación se te dispare.
Pero cuando estás sentado en el sofá de tu casa, con la televisión apagada, es más difícil que surja una idea sugestiva y estimulante.
Y mucho menos cuando acabas de tener una pequeña discusión con tu pareja, que te acusa de no quitar la ropa sucia o de no poner una lavadora, o de no haber comprado el pan.
Por qué la imaginación brota de una parte de nuestro cerebro?
Ese es el enigma del ser humano.
